lunes, 9 de abril de 2012

A solo un paso está el otro mundo




Para donde mires solo hay luz, y te preguntaras ¿dónde están los muros?.

Son esos vidrios que hacen que cada día pueda ver lo que la pacha mama me desea mostrar, sean esas hermosas gotas de agua que compiten para ver cuál llega primero al final, o los rayos de sol que caen en mi cama cada mañana, o esos diversos colores (algunos ni siquiera conocidos) que danzan en el cielo cuando el sol se va a dormir.

Es solo un piso pero es lo suficientemente grande para tenerlo todo en el.

Todo es: un lugar, donde con sabores y olores pueda crear delicias para deleitar el paladar de la persona que amo.

cuatro maderos de color café claro pero muy finos y bien formados, ellos cargan un duro colchón muy viejo por cierto pero tiene un olor especial muy agradable, este tiene muchísimas sabanas encima todas blancas, no hay muebles pero si cojines junto un ventanal, no hay cuadros porque las paredes son ventanales que divisan hermosos paisajes, tampoco hay televisor, pero en vez de eso  hay muchos libros y una computadora, el comedor es una mesa baja, tanto que hay que sentarse en el piso para poder apoyarse en ella, no hay electrodomésticos pero si una chimenea que calienta cuando es necesario.

El techo es de madera, en el cuelgan tres atrapa sueños dispersos por toda la casa, para así dejar todas las malas energías en ellos, el piso no es tan frio porque también es de madera una muy fina y bonita de un color oscuro pero brillante.

Los sentimientos no tienen colores pero esta casa los tiene todos porque no hay un solo mal sentimiento, ni pensamiento.